Lunes 25 de Febrero

Una pequeña aventura la de hoy. Tras desayunar nos hemos ido hasta Samaná para hacer la excursión de avistamiento de ballenas. Ha resultado interesante, un poco pobre fotográficamente en lo que a ballenas se refiere, pero no ha tenido desperdicio con respecto a los expedicionarios. Hemos tenido de todo: desde quienes se encaramaron a la proa del barco con atuendo de capitán Pescanova, hasta quienes a los quince minutos de iniciar la travesía adoptaron la posición de "como abra los ojos echo hasta el primer biberón", pasando por quien el único movimiento que hacía era el de respirar mientras pensaba "por Dios que termine esto pronto", hasta quien intentaba hacerse selfis con alguna ballena. Todo un "variat". 



Pero la verdad es que no ha dejado de ser interesante a pesar del mal ratillo pasado por alguno de nosotros.

Hemos pasado la tarde en playa Bonita. Pasear por estas playas en las que prácticamente estamos solos, va a ser una experiencia que vamos a recordar sin lugar a dudas.

De vuelta al hotel y tras la duchita de rigor cenamos en el restaurante italiano, en donde los pingüinos estarían encantados.... hace un frío de la leche, tanto que ante la falta de respuesta por parte de los camareros a nuestras quejas, Tofol y yo optamos por manipular por nuestra cuenta el termostato. Controlado el tema de la temperatura, disfrutamos de una agradable cena. Aunque hay quien no dijo esta boca es mía: Angels está afónica perdida. Esperemos que se le pase pronto.