Playa Coson. Como todas son auténticas playas paradisiacas. Aquí, tras serpentear desde el interior los manglares terminan en la playa. En nuestro camino nos encontramos rincones que son imposible dejar de fotografiar.
Más adelante, el encanto de la soledad se ve interrumpido por una grabación de un concurso televisivo, con un ejército de operarios que nos obligan a desplazarnos de nuestro itinerario.
El viento se ha levantado y las rachas te invitan al paseo más que al baño.
Volvemos a comer al hotel. Jose se mosquea, y con razón por la actitud del metre, quien tras pedirle una mesa para diez y cuando los camareros nos la estaban montando, ordena a la camarera que deje de hacerlo y vaya a montar otra. Jose le canta las cuarenta y exige ser atendido como Dios manda. La bronca resultó efectiva porque cuando llegamos los demás a comer todos fueron atenciones.
Tras comer, una breve siesta y bajamos en un taxi los diez al Carnaval de Samaná. El chófer, Joaquín, deja en evidencia lo que es conocer las carreteras del lugar y sus "conductores y transeuntes", especie muy peculiar por estas tierras.
El carnaval, sin ser el de Tenerife, no deja de tener su punto. Música, ruido, bailes y color, invitan a poner el disparador de la cámara en "ráfaga" 😉😉

Sobre las siete regresamos al hotel. Piña colada, cena y cama. Estamos cansados.
Más adelante, el encanto de la soledad se ve interrumpido por una grabación de un concurso televisivo, con un ejército de operarios que nos obligan a desplazarnos de nuestro itinerario.
El viento se ha levantado y las rachas te invitan al paseo más que al baño.
Volvemos a comer al hotel. Jose se mosquea, y con razón por la actitud del metre, quien tras pedirle una mesa para diez y cuando los camareros nos la estaban montando, ordena a la camarera que deje de hacerlo y vaya a montar otra. Jose le canta las cuarenta y exige ser atendido como Dios manda. La bronca resultó efectiva porque cuando llegamos los demás a comer todos fueron atenciones.
Tras comer, una breve siesta y bajamos en un taxi los diez al Carnaval de Samaná. El chófer, Joaquín, deja en evidencia lo que es conocer las carreteras del lugar y sus "conductores y transeuntes", especie muy peculiar por estas tierras.
El carnaval, sin ser el de Tenerife, no deja de tener su punto. Música, ruido, bailes y color, invitan a poner el disparador de la cámara en "ráfaga" 😉😉




